Cómo un joven de 24 años creó una tienda de regalos que conquista corazones en Neiva

Cada ciudad tiene historias de emprendimientos que nacen de la nada, que superan obstáculos y terminan dejando huella. En Neiva, Huila, emerge una de esas historias: Dulce Recuerdo Neiva, una tienda de regalos que hizo de los detalles su arte, dirigida por el joven emprendedor Milton Andrés Garzón Sánchez. A los 24 años ha construido algo más que un negocio: un puente entre emociones, servicios, creatividad y cercanía.

¿Cuál es el valor de los detalles? ¿Cómo convertir una pasión en empresa sostenible? En este blog recorreremos el trayecto de Milton, los aprendizajes que dejó su emprendimiento y cómo lo que alguna vez fue una idea pequeña se ha vuelto imprescindible para quienes buscan regalar sentimientos.

El origen: primeros pasos, errores y lecciones

Milton creció con ese bichito de emprender. En su adolescencia se dedicaba a la venta de ropa masculina y accesorios, a crédito para conocidos. Esa experiencia fue su primer contacto con los negocios, pero también con la responsabilidad, la logística de ventas pequeñas y la atención al cliente desde muy temprano. ELESPECTADOR.COM

En noviembre de 2018, con apenas 19 años, dio un paso grande: compró una tienda de detalles. No resultó como esperaba. Fue un mal negocio. Esa decisión fue riesgosa, con aprendizajes costosos. Pero también sentó las bases para lo que vendría. De ese tropiezo nació la claridad de lo que quería hacer, y de lo que quería evitar. ELESPECTADOR.COM

Con el tiempo, esa experiencia fallida se transformó en combustible para moldear Dulce Recuerdo Neiva, un negocio que ya no se sustenta solo en la compra de productos sino en el diseño de experiencias, la personalización, la atención cercana y en satisfacer emociones. ELESPECTADOR.COM

Qué ofrece y cómo se diferencia

El modelo de negocio de Dulce Recuerdo Neiva combina varios productos y servicios, lo que le da una oferta muy completa:

Esto le da varias ventajas: el cliente puede encontrar lo que necesita para celebrar, sorprender o regalar en un solo lugar. Si hay urgencia, hay una solución; si hay personalización, hay opciones; si hay emoción, se busca que el detalle transmita algo especial.

Los sacrificios tras bambalinas

Nada de esto fue fácil. Milton reconoce que los comienzos fueron exigentes en muchos sentidos:

  • Trabajar desde casa, con horarios que se extendían hasta la noche o la madrugada. Recibía pedidos en cualquier momento. ELESPECTADOR.COM

  • Entregar personalmente los productos, usando su moto. En temporadas altas, atender pedidos extendidos hasta muy tarde. ELESPECTADOR.COM

  • Soporte familiar indispensable: su pareja, sus padres, su madre especialmente. Fueron quienes toleraron los malos días, las incertidumbres y las largas jornadas. ELESPECTADOR.COM

  • Sacrificio emocional y físico: manejar la presión de la demanda, aprender sobre finanzas, logística, producción, creatividad, marketing, todo prácticamente sin pausa. Aquí la resiliencia entra como piedra angular. ELESPECTADOR.COM

Estructura y crecimiento del negocio

Pasar de emprender solo a tener un equipo es un hito importante, y Dulce Recuerdo Neiva lo ha logrado:

  • El equipo está compuesto por ocho personas incluyendo Milton mismo. Cada quien con roles específicos (producción, atención al cliente, logística, decoración, etc.). ELESPECTADOR.COM

  • Se ha logrado algo de estandarización en productos y procesos, lo que permite crecer manteniendo calidad. No todo es improvisar; han avanzado en tener procedimientos que funcionan. ELESPECTADOR.COM

  • Oferta de productos con diferentes rangos de precios: desde cajas y detalles más accesibles hasta desayunos premium, opciones con peluches, con globos, etc. Esto le da al cliente la posibilidad de elegir según su presupuesto. sites.google.com+2sites.google.com+2

Valores, visión, aprendizajes

Milton no sólo ha aprendido a sobrevivir sino a pensar en trascender. Algunos de los valores y aprendizajes que destaca:

  • Resiliencia: levantarse tras cada caída, hacer ajustes, no rendirse. ELESPECTADOR.COM

  • Trabajo en equipo: reconocer que no se puede todo solo; delegar, confiar, apoyar. ELESPECTADOR.COM

  • Atención al cliente: no basta con tener un buen producto, sino con ser oportuno, amable, cercano, flexible. ELESPECTADOR.COM

  • Paciencia y tolerancia: en los negocios hay días buenos y otros muy difíciles; el manejo emocional es clave. ELESPECTADOR.COM

  • Lectura de los números: más allá de la intuición, preguntar: ¿esto me deja ganancias?, ¿los costos de entrega, de materiales, de personal qué tan significativos son?, ¿vale la pena este diseño que cuesta más pero atrae más clientes? ELESPECTADOR.COM

  • Visión de futuro: Milton habla ya no sólo de estabilizar el negocio, sino de expandirlo, franquiciarlo, replicar la idea, crecer en eventos y decoración. ELESPECTADOR.COM

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